HACIA UN CONTROL MÁS SOSTENIBLE DE LAS PLAGAS DE INSECTOS Y ÁCAROS

FUENTE | UPM - mi+d. 20/02/2017

Descubren la anisoplina, una nueva proteína producida por un hongo patógeno de insectos y ácaros que ofrece nuevas posibilidades en el diseño de herramientas biotecnológicas para el control de plagas. Este descubrimiento ha sido realizado por un equipo de investigadores de las universidades Politécnica y Complutense de Madrid.

Las plagas de insectos son uno de los principales problemas a los que se enfrenta la agricultura, y el uso de pesticidas para combatirlas se acaba convirtiendo en un procedimiento ineficaz debido al desarrollo de resistencias. En este escenario adquiere una relevancia singular el descubrimiento y la caracterización de una nueva toxina fúngica, la anisoplina, que abre la puerta al diseño de nuevas estrategias ambientalmente sostenibles para luchar contra el azote de estos organismos que crean graves daños a los cultivos y pueden originar grandes pérdidas económicas y daños medioambientales. El hallazgo ha sido posible gracias a la colaboración establecida entre un grupo de investigación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y otro de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) dentro del Programa Internacional de Captación de Talento (PICATA, Campus de Excelencia Internacional Moncloa UPM-UCM).

La anisoplina es una proteína tóxica que pertenece al grupo de las ribotoxinas fúngicas. Se trata de una familia de proteínas que pueden llegar a ser letales, pero que son producidas por hongos tan corrientes y, en principio, tan inofensivos, como los de los géneros
Aspergillus y Penicillium. Tan inofensivos que algunos se emplean en la elaboración de alimentos, como el conocido tofu, o incluso medicamentos como la imprescindible penicilina. Estas ribotoxinas son enzimas. Es decir, proteínas que pueden actuar como catalizadores eficaces y selectivos de reacciones químicas muy concretas. En este caso se trata de unas enzimas de la familia que se conoce bajo la denominación general de ribonucleasas, porque degradan el ácido ribonucleico o RNA. Las ribotoxinas son, sin embargo, unas ribonucleasas muy especiales porque sólo rompen un enlace de RNA de todos los miles que puede haber en la célula. Un enlace cuya rotura inactiva la nano máquina que fabrica las proteínas: el ribosoma -de ahí su nombre, ribotoxinas-, es decir, matan a las células anulando su capacidad para producir proteínas.


Recientemente se ha descrito su capacidad insecticida y se ha demostrado que son especialmente eficaces frente a células y larvas de insecto. Por este motivo, el descubrimiento que ahora se acaba de realizar adquiere una relevancia particular dado que el hongo que produce la anisoplina es un conocido entomopatógeno, es decir, que su función natural es infectar y matar insectos. Es más,
Metarhizium anisopliae, que es como se llama, ya se usa como control de plagas desde finales del siglo XIX. Existen incluso formulaciones comerciales para controlar a las termitas, por ejemplo. Mucho más recientemente, también se ha descrito su eficacia en el control del ácaro de las abejas (Varroa destructor) y de al menos uno de los mosquitos responsables de la transmisión de la malaria (Anopheles gambiae).

 aspergillus
Aspergillus giganteus produce ribotoxinas que pueden ser empleadas con efectos beneficiosos (Foto realizada por Belén Patiño).

La anisoplina ha salido a la luz como resultado de una investigación realizada en colaboración entre el grupo Manejo Integrado de Plagas de la UPM, centrado en el estudio y desarrollo de métodos de control de plagas, y el grupo de Proteínas Tóxicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), con experiencia en la caracterización estructural y funcional de proteínas. Como señala Pilar Medina, una de las investigadoras que ha participado en el estudio, "el descubrimiento de la anisoplina abre la puerta al diseño de nuevas estrategias moleculares, ambientalmente sostenibles, no sólo de control de plagas nocivas para los cultivos agrícolas, sino incluso para la potencial prevención de enfermedades tan graves como la propia malaria". Sin embargo, también añaden que "queda ahora mucho trabajo todavía por hacer si se quiere conseguir materializar lo que este proyecto parece prometer. Esperemos que se pueda contar con los recursos necesarios".

Referencias bibliográficas:
M. Olombrada, P. Medina, F. Budia, J.G. Gavilanes, A. Martínez-del-Pozo y L. García-Ortega (2017)
Characterization of a new toxin from the entomopathogenic fungus Metarhizium anisopliae: the ribotoxin anisoplinBiological Chemistry 398, 135-142.

EL CALVARIO DE LAS ABEJAS

Antonio Cerrillo, Barcelona. 20/02/2017

Miles de abejas aparecieron muertas en las Sierras de las Moreras el pasado 1 de febrero en Mazarrón, Murcia (Pablo BlÁzquez / Pablo Blazquez).

Más de dos millones de abejas murieron el pasado 1 de febrero a causa de una intoxicación masiva en la pedanía de Cañada de Gallego, en Mazarrón (Murcia). Un manto negro de insectos sembraba al día siguiente el terreno en el que el propietario tenía sus 180 colmenas. Todo indica que el suceso se debió a una fumigación con insecticidas en un campo cercano de nectarinos.

La muerte por insecticidas es una de las causas del declive de las abejas en Europa, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Pero son muchos otros los peligros que acechan a los insectos polinizadores. El aumento de la intensificación de la agricultura ha provocado la degradación de sus hábitats.

Informe de la UICN

EL 9,2% de las especies europeas de abejas silvestres están amenazadas por extinción

Los episodios de intoxicación masiva de abejas se han ido haciendo más frecuentes los últimos años en Valencia y Murcia, donde la agricultura intensiva utiliza enormes cantidades de plaguicidas (insecticidas y herbicidas) para hacer más competitivos sus frutales y cítricos. “Un aumento de productos fitosanitarios y el empleo de variedades con una floración más temprana son un cóctel aniquilador para las abejas”, indica Carlos Zafra, veterinario de la Asociación de Apicultores de la Región de Murcia.

El problema lo estamos teniendo con los árboles frutales, sobre todo con el nectarino y el melocotonero, y con los cítricos. Se emplean variedades que empiezan la floración en enero, cuando las abejas empiezan a despertarse. Llegan a la flor muertas de hambre y mueren envenenadas”, explica Fernando Calatayud, técnico de la Agrupación de Defensa Sanitaria Apícola de Valencia (Apiads), que reúne a 500 apicultores y 90.000 colmenas.

El veterinario Carlos Zafra destaca, además, que muchos de estos insecticidas están autorizados y son tóxicos tanto para las abejas y otros insectos. “No olvidemos que los insecticidas han sido diseñados para matar y las abeja son insectos”, añade, antes de admitir que se están prohibiendo algunos de los productos fitosanitarias más peligrosos.

El 9,2% de todas las especies de abejas silvestres en Europa están amenazadas de extinción, según una evaluación de la UICN de marzo del 2015, con información de 1.965 especies de abejas de toda Europa. El 7,7% de las poblaciones están en declive, el 12,6% están estables y el 0,7% están incrementándose (aunque la tendencia para el 79% de las especies de abejas es desconocida).

Los informes de Apiads concluyen que el 30% de las abejas que han aparecido muertas contenían neonicotinoides, un insecticida que actúa en el sistema central de los insectos. Tres de estos insecticidas fueron parcialmente prohibidos por la UE en diciembre del 2013. Los insectos ven atacado su sistema nervioso, pierden la orientación, no pueden regresar a las colmenas y sufren parálisis e incluso la muerte.

Las amenazas

Plaguicidas, parásitos, enfermedades y cambio climático forman el duro cerco que acecha la supervivencia de las abejas.

La manera más habitual de la intoxicación aguda de las abejas es a partir de fumigaciones. Los insecticidas pulverizados en las hojas dejan residuos tóxicos en el néctar y en el polen de las flores, donde liban las abejas. En otras ocasiones, en el caso de las semillas tratadas, el insecticida que las recubre va siendo absorbido por el sistema vascular de la planta y, a medida que esta crece, alcanza las hojas y contamina también las flores donde se depositará la abeja. Además, también se generan polvos tóxicos en la siembra que pueden contaminar la flora silvestre atractiva para las abejas.

Pero los neonicotinoides no son la única causa del declive. Es el modelo agrario intensivo el que actúa de motor del cambio de hábitats. El uso de fertilizantes uniformiza los campos, los deja con pocas plantas con flores. Las abejas necesitan una variedad de plantas espontáneas que aseguren una floración todo el año.

No sabemos los efectos directos de los herbicidas sobre las abejas, pero sí los indirectos, que son una reducción de la biodiversidad vegetal”, dice Luis Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace. “Los herbicidas matan las malas hierbas, con lo que las abejas pierden posibilidades de libar sus flores”, dice Juan Felipe Carrasco, coordinador de la campaña Movemos Europa (WeMove.EU) en España, destinada a prohibir el glifosato, un herbicida declarado como posible cancerígeno en humanos por la OMS. Con esta campaña, se persigue también reducir el uso de pesticidas en Europa con un modelo agrario más ecológico.

La abeja europea (Apis mellifera), también conocida como abeja doméstica o abeja melífera, ha afrontado múltiples amenazas. En la década de los años 50 y 60 del siglo pasado, la llegada de insecticidas como el DDT se convirtió en un gran peligro, aunque en España el cerco a las colmenas llegó en los años ochenta del siglo pasado con la varroa (Varroa destructor), un ácaro parecido a una araña que mide sólo 0,4 mm.

La varroa se adhiere al cuerpo de las abejas adultas o las larvas y causa su debilitamiento y muerte. “La varroa continúa siendo la enfermedad de distribución mundial que más daños ocasiona en la apicultura. Los daños no sólo derivan de la acción directa de los ácaros sobre las abejas, sino también porque favorece la aparición generalizada de infecciones víricas y bacterianas”, dice Iria Costela, veterinaria del sindicato agrario COAG.

En Europa, los cálculos apuntan a que cada año la mortalidad media en las colonias de abejas es del 20%, y en España estamos en la media de la UE”, dice Costela. Todo ello comporta a los apicultores la dura tarea de reponer enjambres. Josep Maria Claria, responsable del sector apícola d’Unió de Pagesos, señala que las poblaciones de abeja melífera están estables, aunque cree detectar que son menos productivas. “Antes se lograban 25 o 30 kilos por caja, y ahora, 18 o 20 kilos”, afirma. Claria sostiene que el cambio climático, algunas aves (sobre todo, el abejaruco) o la avispa asiática son otras amenazas para la abeja productora de la miel.

Fuentes del Departament d’Agricultura señalan que en Catalunya no se han dado casos de envenenamientos masivos agudos, como los registrados en Valencia o Murcia, lo que atribuyen a un mayor control sobre los productos fitosanitarios.

El cambio climático es otro importante factor de riesgo de extinción para la mayoría de las especies de abejas, y particularmente para los abejorros. Las fuertes lluvias, las sequías, las olas de calor y el aumento de las temperaturas pueden alterar los hábitats para los que están adaptadas estas especies. La UIC teme que se reduzca dramáticamente sus hábitats, hasta conducirles a un declive de la población. Un total del 25,8% de las especies de abejorros de Europa están amenazadas de extinción.

El declive de las abejas se debe a muchos factores”, explica Luis Ferreirim, responsable del área de Agricultura de Greenpeace. “Pero si combatimos los plaguicidas, las abejas estarán en mejores condiciones para afrontar las otras amenazas”, sostiene.

Datos del sindicato COAG

La mortalidad media anual en España de las colonias de la abeja melífera es del 20%, según Coag.

Neonicotinoides, un enemigo letal ya demostrado

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en la sigla de inglés) concluyó en el año 2013 que tres de los insecticidas neonicotinoides (imidacloprid, thiametoxam y clotianidina) comportan un alto riesgo de exposición aguda para las colonias de abejas.

Y, a partir de esos estudios, la Comisión Europea impuso el 1 de diciembre del 2013 una prohibición parcial para estos productos en cultivos que sean atractivos para las abejas (frutales, maíz, colza, soja, cebada, trigo…), aunque con importantes excepciones (cereales de invierno, invernaderos y los usos después de la floración...). No obstante, todas estas medidas quedaban condicionadas a una nueva reevaluación científica por parte la EFSA, parcialmente efectuada.

Así, la EFSA confirmó en noviembre del 2016 que los usos autorizados de dos de estos productos (imidacloprid y clotianidina) representan un alto riesgo para las abejas, o que un riesgo elevado no puede ser excluido. La evaluación de la EFSA debe estar concluida este año y se deberá decidir qué hacer con las prohibiciones parciales: retirarlas, ampliarlas a otros usos o prohibir estas sustancias para la totalidad de los usos.

Greenpeace ha activado su campaña para pedir la prohibición de todos los insecticidas neonicotinoides. Un informe de esta organización encargado a la Universidad de Sussex (Reino Unido) concluye que los neonicotinoides plantean riesgos mayores de lo que se pensaba, y no sólo para las abejas melíferas, como ya se sabía, sino también para muchas otras especies, como los abejorros, las mariposas y otros.

La evidencia de que los insecticidas neonicotinoides están contribuyendo a la disminución de las abejas silvestres y al agravamiento de los problemas de salud de las abejas melíferas es más fuerte que cuando se aprobó la prohibición parcial en la UE. Además ahora podemos demostrar que aparte de las abejas, los neonicotinoides pueden vincularse de manera plausible a la disminución de las poblaciones de mariposas, aves e insectos acuáticos. Dada la evidencia de un daño ambiental tan generalizado, parecería prudente ampliar el alcance de la actual restricción europea”, ha afirmado Dave Goulson, profesor de biología, experto europeo en ecología de los abejorros y uno de los autores del informe.

Un estudio realizado por Greenpeace en 2014 calculó que en España el 70% de los principales cultivos depende de la polinización por insectos. Además, determinó también que este tipo de polinización supone para la agricultura española más de 2.400 millones de euros anuales (a nivel mundial supone 265.000 millones de euros anuales y para Europa 22.000 millones anuales).

España, líder europeo en producción agrícola y también en producción de miel y polen, debe ser uno de los principales interesados en proteger a las abejas y demás polinizadores bien como en promover decididamente las alternativas ecológicas. Solo estas fomentan la biodiversidad y garantizan una producción alimentaria hoy y en el futuro”, ha concluido Luís Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace España.

MÁRGENES FLORALES: REFUGIO PARA ABEJAS E INSECTOS BENEFICIOSOS

ABC Natural – Biodiversidad. 14/02/2017

Un proyecto aplicado en cultivos agrícolas intensivos permite recuperar once especies de polinizadores endémicos en España que se creían desaparecidos.

Los interrogantes surgidos por la muerte de las abejas siguen abiertos. No hay una única respuesta y desde todos los ámbitos han de ponerse las bases para salvar a estos insectos himenópteros. Un mundo sin abejas supone un gravísimo problema, no solo por la producción de miel, sino lo que es más importante: la polinización de la agricultura. Se calcula que de las cien especies de cultivos que proporcionan cerca del 90% de la comida mundial, más del 70% se polinizan gracias a las abejas.

La comunidad científica e iniciativas de empresas de agro negocios llevan años investigando y buscando iniciativas para recuperar las colonias de estos insectos.

En España, un proyecto llevado a cabo por el entomólogo colaborador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Óscar Aguado ha permitido localizar en la finca las Primicias, en Águilas (Murcia), un total de once especies de polinizadores endémicos, entre ellas algunas abejas solitarias que tienen un alto valor natural por ser especies altamente polinizadoras.

Esta iniciativa, puesta en práctica en nuestro país en un total de 40 fincas, gracias a la Operación Polinizador, un proyecto que lleva desarrollando Syngenta en la Unión Europea desde hace más de nueve años, consiste en destinar entre el 3 y el 5% de la superficie cultivable a plantar unos márgenes florales en las lindes de los caminos o para separar parcelas, consistentes en flores aromáticas y herbáceas que atraen a estos insectos beneficiosos.

Según Aguado, se busca un equilibrio entre el cultivo y las bandas florales, estas últimas para dotar de hábitat a esta fauna auxiliar. En esta mezcla de plantas su utilizan también las autóctonas de cada zona, destacando entre otras crucíferas, leguminosas y rununculáceas.

El estudio de Aguado en Águilas ha permitido localizar 194 tipos de insectos en dichas bandas multifuncionales, de los cuales 169 son especies polinizadoras, y 55 depredadores de plagas. Entre algunos de los insectos endémicos destacan la Osmia aurulenta o «abeja cortadora de hojas», la Eucera cineraria o «abeja de las flores» o la Scolia carbonaria, algunas de ellas muy escasas en la Península Ibérica. En la finca murciana, perteneciente al grupo G’s España, la Osmia aurulenta y la Osmia caerulescens han sido de las primeras especies en colonizar las cajas nido, indica Aguado.

540 especies identificadas

A nivel de España y Portugal, el estudio de las 40 fincas ha identificado más de 540 polinizadores, de las cuales 42 son especies endémicas. Entre ellas destacan las abejas domésticas (Apis mellifera), diferentes abejorros (Bombus) y dentro de las abejas solitarias, las familias Andrenidae, Megachilidae y Halictidae.

Las abejas crean colonias de insectos beneficiosos por ser depredadores de muchas plagas.

La importancia de una buena polinización, como destaca el entomólogo del CSIC, es fundamental para el cultivo. Por ejemplo, gracias a la denominada «abeja de las flores», un insecto muy robusto que al realizar la polinización por vibración permite una fructificación de semillas y frutos de gran calidad, como ocurre con los frutales de hueso, en especial ciruelo, cerezo y manzano. Asegura Aguado que después de varios estudios se demuestra que estas polinizaciones mejoran la calidad de la fruta, ya que cada árbol produce más cantidad y cada pieza, no solo tiene más peso, sino que su grado de azúcar y fibra es mayor. Estos márgenes florales sirven a su vez para albergar abejas domésticas, aunque el proyecto nació para «proporcionar alimento y refugio a las solitarias y los abejorros», indica.

La importancia de estas bandas florales es doblemente beneficiosa, ya que además de su efecto polinizador, crea también una colonia de insectos beneficiosos por ser depredadores de muchas plagas, como los coccinélidos o mariquitas que se nutren de pulgones, crisopas, míridos o chinches, escarabajos de suelo y numerosas especies de avispas parasitoides que controlan las poblaciones de polillas o mariposas nocturnas.

Con estas bandas florales se reduce al máximo la utilización de fitosanitarios, destaca el responsable de biodiversidad de Syngenta, Germán Canomanuel. Este proyecto trata de aprovechar estas «superficies de interés ecológico -que son obligatorias por la Política Agrícola Común (PAC)- para producir biodiversidad». Asimismo, destaca que el establecimiento de estas cubiertas vegetales ayuda a proteger el suelo de la erosión e impide la escorrentía.

Proyectos e iniciativas como la Operación Polinizador para proteger y recuperar a los insectos beneficiosos, además de tener una labor de divulgación y concienciación entre los ciudadanos, aportan soluciones. Si los agricultores de este país «respetan las lindes de los caminos y fincas y si se colocan cajas nido para abejas solitarias en fincas y jardines, el problema podría reducirse hasta en un 50 o 60%», afirma el entomólogo del CSIC.

Muchas incógnitas

Respecto a la muerte de las abejas, los científicos creen que no hay una única explicación. Diversos factores como el calentamiento global, pérdida de sus hábitats, contaminación, enfermedades, parásitos y pesticidas son algunas causas, o puede que sea el conjunto de todas ellas. Tras una década de incertidumbre se pensó que su desaparición se debía a los insecticidas neonicotinoides que se aplican a la semilla del cultivo. La feroz campaña contra ellos, que terminó con una prohibición de su uso en 2013, no parece haber resuelto el problema. El propio informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no era concluyente y albergaba dudas.

Muchos expertos afirman que es necesario aplicar más estudios de monitoreo. Respecto a su aplicación, como cualquier insecticida, hay que hacerla bajo protocolos de seguridad y no aplicar en la floración del cultivo, asegura Aguado, que añade que en los estudios que se están realizando «en condiciones reales de cultivo no hay diferencias en parcelas tratadas y no tratadas respecto a la salud de las colmenas».

Por su parte, el doctor en veterinaria y patología apícola y asesor de investigación en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Mariano Higes, cree que existen otros factores documentados «mucho más determinantes» para explicar la desaparición de las colmenas, como los parásitos Varroa destructor y Nosema cerenae, y también, aunque en mucho menor medida, la avispa asiática. Asegura además que los productores de miel de alta calidad emplean zonas de flores silvestres que se encuentran alejadas de los cultivos que utilizaban este tipo de insecticida.

Encuesta para el proyecto Europeo SMARTBEES

Actualmente estamos trabajando en el proyecto Europeo SMARTBEES (http://www.smartbees-fp7.eu/) (EC FP7-KBBE Project 613960) . Desde la UPV/EHU pedimos la colaboración de los apicultores para participar en una encuesta de dicho proyecto. Me gustaría que difundiera la encuesta entre la red de apicultores con los que pudiera contactar. La encuesta les llevará tan solo 15 minutos.

Se puede acceder a la encuesta en castellano a través de los siguientes links:

http://www.smartbees-fp7.eu/Extension/survey/

https://www.netigate.se/a/s.aspx?s=217557X32507889X46235

 

A pesar de que varios apicultores ya han contestado, todavía el número de respuestas es insuficiente para hacer un análisis en profundidad.

Los resultados se emplearán para mejorar ayudar a desarrollar estrategias de cría y conservación para aquellos apicultores que deseen trabajar con abejas adaptadas a su región.

Desde la UPV/EHU agradecemos a todos aquellos que participen en la encuesta; el proyecto SmartBees confía en su ayuda para el éxito de los resultados.

Muchas gracias por su ayuda.

ESPAÑA SE ADHIERE A LA 'COALICIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DE LOS POLINIZADORES'

España se ha adherido a la 'Coalición para la conservación de los polinizadores', en el marco de la XIII Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica, que se celebra en Cancún (México) hasta el próximo día 17 de diciembre, bajo el lema “Integración de la biodiversidad para el bienestar”. En esta ocasión, la Conferencia está centrada en la importancia de la integración de la biodiversidad en otras políticas sectoriales, tales como la agricultura, la pesca, la silvicultura y el turismo.

Nuestro país, consciente de la importancia del servicio que prestan los polinizadores y de las amenazas que pesan sobre ellos, se ha sumado a esta Coalición, cuya firma de adhesión ha tenido lugar durante el segmento de alto nivel de la Conferencia, y a la que sumaron también Países Bajos, Francia, Alemania, Luxemburgo, Reino Unido, Bélgica, Dinamarca, Finlandia y Austria.

Compromisos

Los integrantes de esta Coalición se han comprometido en la Cumbre a proteger a los polinizadores y sus hábitats, y a revertir su declive, aplicando medidas tales como la promoción de hábitats favorables a su supervivencia, la lucha contra sus enfermedades y parásitos, la reducción o eliminación de los pesticidas que les sean dañinos, y el control y erradicación de especies invasoras dañinas.

Los polinizadores abarcan un grupo diverso de animales en el que predominan insectos, especialmente las abejas, pero que también incluye algunas especies de moscas, avispas, mariposas, polillas, escarabajos, etc.

La polinización por parte de polinizadores animales desempeña una función vital como servicio regulador de los ecosistemas en la naturaleza. A nivel mundial, casi el 90% de las especies de plantas silvestres dependen, al menos parcialmente, de la transferencia de polen por los animales. Esas plantas son fundamentales para el funcionamiento continuo de los ecosistemas ya que proporcionan alimentos, forman hábitats, y proveen otros recursos para una amplia variedad de especies.

Además, más de las tres cuartas partes de los principales tipos de cultivos alimentarios a nivel mundial dependen en cierta medida de la polinización animal respecto del rendimiento o la calidad, o ambos. Los cultivos que dependen de los polinizadores representan hasta el 35% del volumen mundial de producción agrícola. Entre 5% y 8% de la actual producción agrícola mundial registra un valor de mercado anual de entre 235.000 millones de dólares y 577.000 millones de dólares (en dólares de los Estados Unidos en 2015) a nivel mundial y se atribuye directamente a la zoopolinización.

El sector apícola español es el mayor de la Unión Europea, con un total de más de 23.000 apicultores, de los cuales casi 5.000 son profesionales con más de 150 colmenas cada uno, y con una producción de miel que sobrepasa ligeramente las 33.00 toneladas anuales.