RESUELVEN EL PROBLEMA DEL ABEJORRO ‘VIAJANTE’. Next. Ciencia y futuro


Un equipo de investigadores monitoriza por primera vez mediante radar los movimientos de los abejorros en su ruta de flor en flor. El trabajo revela cómo los insectos optimizan sus recorridos.

La principal preocupación diaria de un abejorro, como la de otros muchos insectos polinizadores, es conseguir la mayor cantidad de comida cada día de la manera más eficiente. Y para eso se embarcan cada día en una pequeña aventura, porque no conocen previamente la distancia entre las flores que visitarán y si estas tendrían más o menos néctar. Como dice el investigador Joseph Woodgate, estos animales “no pueden simplemente mirar el mapa e inspeccionar donde están las mejores fuentes de alimento ni trazar la mejor ruta entre ellas”. Así pues, ¿cuál es la estrategia que aplican para hacer sus rutas más eficientes?

Para averiguarlo, el equipo de Woodgate diseñó un interesante experimento muy resultado se publica este lunes en la revista Scientific Reports. La prueba consistió en introducir a una serie de abejorros en un circuito cerrado con flores artificiales y seguir sistemáticamente sus movimientos mediante radar para determinar qué “mapas de calor” aparecían al seguir a cada individuo. El resultado demuestra por primera vez que a medida que realizan distintos recorridos van optimizando las rutas hasta perder el menor tiempo posible, como si fueran un GPS que termina aprendiendo por qué zona se tarda menos en llegar al trabajo y en qué puntos hay que parar de camino para desayunar, comprar pan o echar gasolina.

El problema para encontrar la ruta más eficiente de este tipo es un asunto crucial en computación y se conoce como el problema del viajante. Si un comercial tiene una lista de ciudades que visitar y después debe regresar a casa, ¿cuál es la ruta más corta posible para pasar por cada ciudad solo una vez y regresar a la ciudad de origen? Los biólogos ya sabían que los abejorros y otros animales son capaces de diseñar rutas muy eficientes, pero el mecanismo por el que lo hacina resultaba un misterio hasta ahora. “Solo siguiendo cada movimiento que hacen a medida que explorar e intentan encontrar una ruta mejor podemos comprender cómo resuelven este desafío”, asegura Woodgate.

El resultado de este trabajo es la mayor y más completa base de datos sobre los vuelos de estos insectos y el primer vistazo en profundidad al modo en que perfilan sus recorridos. “Como predecíamos, las abejas mostraban una fuerte preferencia por tomar atajos entre parejas de flores cercanas, aunque eso significara adentrarse más lejos en su ruta”, explica el autor principal del estudio. “Sin embargo, no vuelan exclusivamente al comedero más cercano, sino que probaban diferentes rutas de una manera flexible”.

La introducción de estos procesos aleatorios es lo que ayuda a mejorar sus rutas, a fin de cuentas, y comprenderlo puede ser muy importante para el diseño de programas de navegación. “Entender cómo animales con un cerebro tan pequeño como las abejas encuentran reglas eficientes para desarrollar comportamientos complejos y flexibles tiene un gran potencial para el desarrollo de inteligencia artificial y robots avanzados”, asegura James Makinson, coautor del estudio. Al mismo tiempo puede construir, recalcan los investigadores, a buscar estrategias para paliar la desaparición de muchos de estos polinizadores de la naturaleza.

ABEJAS: EL EUROPARLAMENTO MANTIENE LA PROHIBICIÓN DE LOS NEONICOTINOIDES

22/06/2017 NOTICIAS, Planeta azul

La Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo (PE) ha rechazado hoy de forma masiva las objeciones de la eurodiputada Julie Girling a la prohibición de los neonicotinoides propuesta por la Comisión Europea. 43 eurodiputados votaron en contra de sus objeciones, ocho votaron a favor y seis se abstuvieron. 

La Comisión presentó la propuesta de prohibición de los insecticidas neonicotinoides (imidacloprid, tiamtoxam y clotianidina) a los gobiernos de la UE hace tres meses y los representantes gubernamentales la discutieron en una reunión del Comité Permanente en mayo. Ahora, la Comisión Europea debería tomar nota del resultado en la Comisión de Medio Ambiente, de cara a la próxima reunión del Comité Permanente que se celebrará del 19 al 20 de julio.

“Llevamos más de veinte años denunciando el peligro de los insecticidas neonicotinoides. ¿Cuánto más daño hay que hacer antes de que finalmente se prohíban del todo?” se ha preguntado Luís Ferreirim, responsable de la campaña de agricultura de Greenpeace España. “Cada vez es mayor la evidencia científica que muestra el daño que estos insecticidas causan a las abejas y otras especies. La ministra Tejerina debe abanderar la protección de las abejas y la biodiversidad y posicionarse a favor de una prohibición total de los neonicotinoides”.

El 16 de mayo apicultores y Greenpeace entregaron más de 400 000 firmas a la ministra de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, para mostrar el apoyo popular a la prohibición de los insecticidas peligrosos para las abejas. Esta recogida de firmas sigue en marcha y, desde entonces, otras 15 000 personas han sumado su nombre a esta petición.

Las abejas y otros polinizadores son esenciales para el equilibrio ecológico del planeta, la biodiversidad y nuestra propia seguridad alimentaria. Sin embargo, sus poblaciones están en declive y entre los principales factores que las amenazan se encuentra el uso masivo de plaguicidas sintéticos en la agricultura industrial. Es fundamental actuar con urgencia y de forma contundente. Eliminar los plaguicidas peligrosos es un paso fundamental para mejorar su salud y permitir que se enfrenten mejor a las demás amenazas.

 

 

¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO CON LAS ABEJAS?

Los datos sobre la crisis de los insectos polinizadores son inconsistentes o no existen, lamentan los expertos europeos en una cumbre organizada en Bruselas.

Manuel Ansede. Bruselas 27 de junio de 2017 

Las abejas son el equivalente al sexo animal para muchas plantas. Gracias a su cuerpo cubierto de pelos, transportan fácilmente el polen desde las partes masculinas de una flor hasta las partes femeninas, ya sean de la misma planta o de otras alejadas. Así ocurre la reproducción en muchas especies vegetales, como la fresa, cuyo fruto requiere al menos 21 visitas de abejas para ser grande y sabroso, según los cálculos de Naciones Unidas. Las abejas no son los únicos insectos polinizadores, pero son vitales en cultivos como la alfalfa, las almendras, los pepinos y las fresas.

La Unión Europea está preocupada. En los últimos años, diferentes estudios científicos han señalado el declive de las abejas, asediadas por una multitud de amenazas: la destrucción de su hábitat, el uso abusivo de algunos pesticidas hoy prohibidos temporalmente en la UE, la invasora avispa asiática que ataca las colmenas, el ácaro Varroa que chupa sus líquidos internos, el parásito Nosema apis que afecta a su aparato digestivo, el cambio climático. Y el principal problema es que se desconoce qué está pasando realmente. Faltan datos.

“Nuestro objetivo es reunir a los apicultores, los agricultores, la industria, los científicos, los expertos en evaluación de riesgos, los ciudadanos y los políticos para estudiar cómo mejorar la toma de datos para evaluar de manera más realista el estado de salud de las abejas en Europa”, declaró ayer el veterinario Simon More, del University College de Dublín (Irlanda).

El mensaje es claro: hay que recoger muchos más datos sobre lo que está pasando y, sobre todo, compartirlos.

More ha inaugurado el simposio científico Hacia una asociación europea para las abejas, coorganizado en Bruselas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que ha invitado al acto a EL PAÍS. La reunión supone un intento de iluminar un sector a menudo opaco por la mezcolanza de intereses. El mensaje es claro: hay que recoger muchos más datos sobre lo que está pasando y, sobre todo, compartirlos.

El alemán Walter Haefeker, presidente de la Asociación Europea de Apicultores Profesionales, se ha encargado de poner los pies en el suelo a los asistentes. “Los apicultores necesitamos privacidad”, ha defendido. Su organización aboga por ofrecer “datos anonimizados” o “cifrados, con la llave en la mano del apicultor”. Divulgar un problema en las colmenas de una empresa puede arruinar su negocio.

El zoólogo Miguel Ángel Miranda, de la Universidad de las Islas Baleares, señala otro problema: la abundancia de “apicultores de fin de semana”. En España, hay 24.755 apicultores, de los que solo el 19% son profesionales, según las cifras del Ministerio de Agricultura. Esto puede provocar, según Miranda, que los tratamientos de las abejas se apliquen mal en muchas colmenas, generándose resistencias contra las enfermedades.

Laszlo Kuster, de la Dirección General de Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea, ha detallado la magnitud del desafío. Kuster ha recordado los recientes resultados del primer programa de vigilancia de la mortalidad de colonias de abejas melíferas en 17 países de la UE. El proyecto, bautizado Epilobee, analizó 176.860 colonias, con una metodología establecida, pero incluso en esas condiciones muchos de los datos no estaban tomados de manera armonizada. “Incluso con la mejor preparación, los datos son insuficientes”, ha lamentado Kuster.

Los resultados de Epilobee en el invierno de 2013-2014 mostraron mortalidades de un 5% en España, un 14% en Francia y un 15% en Suecia. Un año antes, con un invierno más largo y frío, la mortalidad alcanzó un 10%, un 14% y un 29%, respectivamente. En cualquier caso, son porcentajes alejados de las cifras alarmistas manejadas por algunas organizaciones ecologistas, aunque la ingente cantidad de datos se sigue estudiando.

Los inspectores de Epilobee registraron las prácticas apícolas en cada colmena, anotaron las manifestaciones clínicas de enfermedades infecciosas y parasitarias y tomaron muestras para su análisis, pero se centraron en las abejas domésticas. En Europa hay una sola especie de abeja doméstica, pero pululan 1.884 especies silvestres.

El biólogo y científico de la computación Arthur Thomas llegó al mundo de las abejas hace unos meses. Thomas, del Instituto de Internet de Oxford, es un experto en elaborar modelos predictivos sobre el comportamiento futuro de diferentes poblaciones de seres vivos. No tenía “ni idea” de la complejidad de los problemas que afrontan las abejas, pero su estupefacción llegó por otro lado. “La disponibilidad de datos es sorprendentemente escasa. Incluso en el ámbito nacional es complicado conseguir datos. O son inconsistentes o no existen”, apunta.

La mayor parte de los estudios científicos que existen son de alcance geográfico muy limitado y examinan solo una o dos variables, pero no las interacciones entre todas las amenazas. El sector sabe que la situación no va a cambiar de la noche a la mañana. La veterinaria portuguesa Ana Afonso, líder del equipo de riesgos emergentes en la EFSA, lo resume en una frase: “No va a nacer un Google Abejas el año que viene, con información en tiempo real”. Pero ese sería, reconoce, su objetivo ideal.

 

 

DATOS APICULTURA 2017

Censo de colmenas

El número de colmenas existente a principios de año ascendía a 2,85 millones, un 1,28% más que en abril de 2015 (2,72 millones) y unas 560.000 más que hace una década. De ellas, 609.957 se encuentran en Extremadura, 588.079 en Andalucía y 438.828 en Castilla y León.

 

Unión Europea

A nivel comunitario, el número de colmenas era de 15,7 millones de media anuales en el periodo 2014-2016. España es el país con más colmenas de la UE (15,6% en ese periodo), seguido de Francia y Grecia (con algo más del 10% cada uno). En España el 80% de las colmenas se encuentran en explotaciones profesionales frente a una media del 40,47% en la UE.

 

Producción de miel y de cera

La producción de miel disminuyó ligeramente en España en 2016, según los datos provisionales recogidos por el Ministerio en su informe. Se situó en 32.076 toneladas, frente a las 33.441 toneladas del año anterior. También cedió la de la cera, que fue de 1.734 toneladas (1.802 en 2015).

 

Importaciones

En 2016 se importaron en España 29.010 toneladas de miel, según datos provisionales. Esa cifra supone una caída respecto a las 30.764 toneladas que llegaron del exterior en 2015. De ese volumen, 16.043 procedían de países terceros y, en concreto, 7.975 de China. Las importaciones de ese país se redujeron considerablemente respecto a la escalada observada en años anteriores (en 2015 fueron de 17.847 toneladas). Crecieron, por el contrario, las llegadas desde Argentina (3.410 toneladas), Uruguay (1.955) y Ucrania (1.424 toneladas). A nivel comunitario también se registró esa caída de las importaciones de China y el aumento de las procedentes de Argentina.

 

Exportaciones

Las exportaciones españolas también disminuyeron. Pasaron de 30.208 toneladas en 2015 a 26.913 en 2016.

Agroeuropa nº 1.449. 24 de julio de 2017

 

HACIA UN CONTROL MÁS SOSTENIBLE DE LAS PLAGAS DE INSECTOS Y ÁCAROS

FUENTE | UPM - mi+d. 20/02/2017

Descubren la anisoplina, una nueva proteína producida por un hongo patógeno de insectos y ácaros que ofrece nuevas posibilidades en el diseño de herramientas biotecnológicas para el control de plagas. Este descubrimiento ha sido realizado por un equipo de investigadores de las universidades Politécnica y Complutense de Madrid.

Las plagas de insectos son uno de los principales problemas a los que se enfrenta la agricultura, y el uso de pesticidas para combatirlas se acaba convirtiendo en un procedimiento ineficaz debido al desarrollo de resistencias. En este escenario adquiere una relevancia singular el descubrimiento y la caracterización de una nueva toxina fúngica, la anisoplina, que abre la puerta al diseño de nuevas estrategias ambientalmente sostenibles para luchar contra el azote de estos organismos que crean graves daños a los cultivos y pueden originar grandes pérdidas económicas y daños medioambientales. El hallazgo ha sido posible gracias a la colaboración establecida entre un grupo de investigación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y otro de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) dentro del Programa Internacional de Captación de Talento (PICATA, Campus de Excelencia Internacional Moncloa UPM-UCM).

La anisoplina es una proteína tóxica que pertenece al grupo de las ribotoxinas fúngicas. Se trata de una familia de proteínas que pueden llegar a ser letales, pero que son producidas por hongos tan corrientes y, en principio, tan inofensivos, como los de los géneros
Aspergillus y Penicillium. Tan inofensivos que algunos se emplean en la elaboración de alimentos, como el conocido tofu, o incluso medicamentos como la imprescindible penicilina. Estas ribotoxinas son enzimas. Es decir, proteínas que pueden actuar como catalizadores eficaces y selectivos de reacciones químicas muy concretas. En este caso se trata de unas enzimas de la familia que se conoce bajo la denominación general de ribonucleasas, porque degradan el ácido ribonucleico o RNA. Las ribotoxinas son, sin embargo, unas ribonucleasas muy especiales porque sólo rompen un enlace de RNA de todos los miles que puede haber en la célula. Un enlace cuya rotura inactiva la nano máquina que fabrica las proteínas: el ribosoma -de ahí su nombre, ribotoxinas-, es decir, matan a las células anulando su capacidad para producir proteínas.


Recientemente se ha descrito su capacidad insecticida y se ha demostrado que son especialmente eficaces frente a células y larvas de insecto. Por este motivo, el descubrimiento que ahora se acaba de realizar adquiere una relevancia particular dado que el hongo que produce la anisoplina es un conocido entomopatógeno, es decir, que su función natural es infectar y matar insectos. Es más,
Metarhizium anisopliae, que es como se llama, ya se usa como control de plagas desde finales del siglo XIX. Existen incluso formulaciones comerciales para controlar a las termitas, por ejemplo. Mucho más recientemente, también se ha descrito su eficacia en el control del ácaro de las abejas (Varroa destructor) y de al menos uno de los mosquitos responsables de la transmisión de la malaria (Anopheles gambiae).

 aspergillus
Aspergillus giganteus produce ribotoxinas que pueden ser empleadas con efectos beneficiosos (Foto realizada por Belén Patiño).

La anisoplina ha salido a la luz como resultado de una investigación realizada en colaboración entre el grupo Manejo Integrado de Plagas de la UPM, centrado en el estudio y desarrollo de métodos de control de plagas, y el grupo de Proteínas Tóxicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), con experiencia en la caracterización estructural y funcional de proteínas. Como señala Pilar Medina, una de las investigadoras que ha participado en el estudio, "el descubrimiento de la anisoplina abre la puerta al diseño de nuevas estrategias moleculares, ambientalmente sostenibles, no sólo de control de plagas nocivas para los cultivos agrícolas, sino incluso para la potencial prevención de enfermedades tan graves como la propia malaria". Sin embargo, también añaden que "queda ahora mucho trabajo todavía por hacer si se quiere conseguir materializar lo que este proyecto parece prometer. Esperemos que se pueda contar con los recursos necesarios".

Referencias bibliográficas:
M. Olombrada, P. Medina, F. Budia, J.G. Gavilanes, A. Martínez-del-Pozo y L. García-Ortega (2017)
Characterization of a new toxin from the entomopathogenic fungus Metarhizium anisopliae: the ribotoxin anisoplinBiological Chemistry 398, 135-142.