INSECTOS: LOS SERES QUE MUEVEN EL MUNDO, EN PELIGRO. ABC Natural. 16/12/17


El ser humano vive en un mundo inexplorado. Aunque se ha lanzado a la búsqueda de vida en otros planetas, la inmensa mayoría de las especies de seres vivos de la Tierra son todavía desconocidas. Como dijo el célebre Edward Osborne Wilson, experto en hormigas y evolución de la Universidad de Harvard, «nuestras vidas dependen de ecosistemas que apenas hemos comenzado a comprender». Es cierto que se conocen la mayor parte de las especies de grandes animales y plantas, pero también lo es que éstas son una minoría en el mundo natural. En contra de lo que pueda parecer, la vida en la Tierra está absolutamente dominada por seres diminutos que resultan difíciles de ver: insectos, nematodos, bacterias y los desconocidos virus. Todos estos son extraordinariamente abundantes y diversos. Además, tal como dijo Wilson, «son la base de los ecosistemas y las pequeñas cosas que mantienen el mundo en funcionamiento». Sin embargo, su tamaño y su «falta de carisma» han llevado a que hoy todavía sean casi desconocidos.

La ignorancia sobre estos pequeños seres es inmensa, pero están surgiendo señales de alarma que indican que el tren de vida de la civilización humana está dañando, de forma irreversible, a unas pequeñas criaturas de las que depende su existencia: los insectos. Un estudio publicado en octubre en la revista Plos One alertó de una caída estacional del 76 por ciento en la población de los insectos voladores de 63 reservas naturales del noroeste de Alemania. A comienzos de año, un informe de la Comisión Europea (CE) aseguró que la cuarta parte de 1.082 especies de ortópteros (chicharras, saltamontes o grillos) están amenazadas en el Viejo Continente. Sin embargo, más allá de estos indicios, no hay datos globales sobre lo que está ocurriendo con estos animales.

«A causa de la escasez de información que tenemos, es difícil saber si ambas cosas son la punta del iceberg o un extremo», explica a ABC Natural Axel Hochkirch, experto en saltamontes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), quien contribuyó a redactar el informe sobre ortópteros de la CE. Lo cierto es que la UE no está siguiendo la evolución de las poblaciones de insectos, aparte de su estudio, que recoge el 41 por ciento de los ortópteros.

 

La punta del iceberg

Tal como escribió en Science este experto, la Lista Roja de Especies Amenazadas de la IUCN por el momento solo considera como extintas a 394 especies de insectos. «Pero esta cifra es ridículamente baja. Solo en una semana pueden desaparecer docenas». Sea como sea, según Hochkirch, estos números no alarman a nadie porque es como «anotar el número de muertos provocados por una guerra sin ver las caras de los caídos». Las estimaciones manejadas por la IUCN apuntan a que en esta guerra invisible desaparecen entre una a 100 especies de invertebrados (no solo insectos) cada día.

«Estoy convencido de que esto es solo la punta del iceberg», reconoce José Luis Viejo, catedrático de Entomología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Aunque este experto en lepidópteros (mariposas, polillas, orugas) dice que no hay datos sobre la evolución de las poblaciones de insectos en España, sí que reconoce que muchos trabajos presentados en las recientes jornadas de la Asociación Española de Entomología apuntan en la dirección de que la diversidad de insectos está cayendo en el país. «En los 20 o 25 años que llevo trabajando en la reserva natural del Regajal-Mar de Ontígola he notado un declive de los lepidópteros. Las especies raras ahora son más raras y las que eran muy raras ya no están».

 

La base de la cadena trófica

Aunque no se haya medido directamente el declive de los insectos, sí que se han encendido otras luces rojas en otros animales que dependen de ellos: las aves. Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife comparte algunos preocupantes datos que han recogido sobre las aves desde el año 1998. «El 34 por ciento de las 130 especies comunes que seguimos está en declive. La mayoría de las que están cayendo están vinculadas a medios agrícolas y urbanos».

La posible caída de la población de insectos, la fuente de alimento de muchas aves de medios agrícolas, puede ser la causa. «Se le ha declarado la guerra química al campo. Se usan semillas blindadas contra hongos, fertilizantes, pesticidas como los neonicotinoides y herbicidas, como el glifosato, que son baratísimos y que matan todo. Pero al hacerlo, eliminas la base de la cadena trófica y provocas que no haya alimento para micromamíferos, lagartijas, serpientes ni pájaros». Quizás por eso, en España las golondrinas experimentan un declive del 25 por ciento en sus poblaciones, el mochuelo del 40%, el cernícalo vulgar del 45% y el alcaudón dorsirrojo del 53%.

Uno de los problemas que afrontan los insectos es que los datos que SEO/Birdlife recoge sobre aves no son recopilados por los entomólogos, porque medir la evolución de la población de miles de especies de pequeños animales es mucho más difícil que anillar y seguir a decenas de aves. «Ni de lejos estamos cerca de tener un censo», explica José Luis Viejo. Actualmente, se desconoce la evolución de la población de los insectos y tampoco existe un registro de todas las especies. Si en el mundo se conocen actualmente 960.000 especies de insectos, en Europa se han registrado 75.000 y, en España, 40.000.

Según el catedrático de Entomología, tan solo hay pequeños ejemplos del drama que puede estar ocurriendo. Como el de la invasión del avispón asiático, que diezma colmenas de abejas, el declive de una especie de mariposa muy común, Papilio machaon, que ya no lo es tanto, porque los hinojos en las cunetas de las carreteras se podan por completo, o la desaparición de especies al arrancar la vegetación autóctona española, considerada como «malas hierbas». ¿Qué estará pasando en Europa globalmente cuando el 80 por ciento del suelo es explotado por el hombre, según datos de la CE?

 

Se buscan entomólogos

Para Viejo, si se sabe tan poco sobre lo que ocurre es sencillamente porque no hay suficientes entomólogos para estudiarlo. «Es un daño colateral del modo de hacer ciencia. Muchos trabajos no se hacen porque son muy laboriosos y luego no se publican en revistas de gran impacto», dice. «Desde el punto de vista curricular, ya no está tan bien visto nombrar una especie. En unos años no habrá expertos, porque identificar una especie requiere un proceso muy largo de aprendizaje, con maestros y discípulos, al igual que hacían los artesanos en la Edad Media».

Terry Erwin, entomólogo de la Institución Smithsonian y experto en carábidos, un tipo de escarabajos, es probablemente uno de los maestros que quedan. En 1982 roció con humo un árbol de la selva de Panamá, y solo allí encontró una increíble cantidad de 1.200 especies de insectos. Así, estimó que en el mundo debía de haber 30 millones de especies. Hoy, esa cifra le resulta «ingenua» y «muy, muy conservadora»: «Sabemos que en una hectárea de la selva hay 100.000 especies de insectos y parientes, y unos 320.000 millones de individuos. Solo en la cuenca del Amazonas hay 17.000 millones de hectáreas, y 450 tipos de bosques, basados en diferentes árboles, así que, ¿cuántas especies hay? Millones de millones de millones, y sin contar con la selva del Congo, de Borneo, de Australia y todo lo demás». Además, la secuenciación de ADN ha mostrado que dentro de una especie clásica puede haber varios grupos bien diferenciados. «Sé que hay más, pero no tengo tiempo para identificar nuevas especies», dice Erwin.

 

Hacia la extinción masiva

Al igual que José Luis Viejo, Erwin explica que nadie está midiendo la abundancia de individuos de insectos a causa de la complejidad y enormidad de la tarea, pero que tras 35 años de trabajo, también ha percibido un declive en el Amazonas. Al mismo tiempo, recordó que hay informes basados en datos que hablan de un impacto dramático en los árboles a causa de clima y un gran declive de muchas aves. «Soy un poco pesimista, porque no estamos prestando atención al problema. Pero la selva amazónica es tan enorme, que quizás tengamos tiempo de darnos cuenta de que el mundo natural se está yendo al infierno».

E. O. Wilson defendió en una conferencia TED la necesidad de crear una Enciclopedia de la Vida para proteger a los seres vivos, en especial a los más diminutos. «Estamos destruyendo especies y ecosistemas y poniendo en peligro nuestra propia existencia, y lo estamos haciendo con ingenuidad y una incesante energía», proclamó Wilson. Tal como expuso, la destrucción de hábitats, la introducción de especies invasoras, la polución, el crecimiento descontrolado de población y la caza y la pesca excesivas, han creado un «juggernaut» o fuerza imparable dirigida a destruir la naturaleza. «Todo está encaminado a que a finales de siglo la mitad de las especies de plantas y animales estén en peligro crítico o se hayan extinguido». Eso sin contar con la influencia destructiva del cambio climático. Esto es lo que ha llevado a expertos de todo el mundo a considerar que el ser humano podría estar provocando la sexta gran extinción, un cataclismo similar a la caída del asteroide que acabó con los dinosaurios.

El veterano investigador Terry Erwin no se mostró muy optimista: «Cuando estudiaba en el instituto, en los años cincuenta, había unos 3.600 millones de personas en el mundo. Hoy hay más de siete mil millones». Por eso, cree que llegará un momento en que el hombre no podrá adaptarse a los cambios provocados por él en el planeta y que su población caerá en picado. José Luis Viejo tampoco se muestra muy esperanzado: «Quisiera ser optimista, pero lo que veo no me induce a serlo. Creo que la naturaleza tiene una gran capacidad de autorreparación, pero los seres humanos no aprendemos de los errores y los cometemos una y otra vez». Aun así, está convencido de que «no acabaremos con los insectos. Antes de que ellos desaparezcan habremos desaparecido nosotros». La única esperanza, dice, está en educar a las nuevas generaciones. «Pero el margen de maniobra es cada vez más escaso».

EL TRATAMIENTO CON ANTIBIÓTICOS PODRÍA AUMENTAR LA VULNERABILIDAD A LA INFECCIÓN POR NOSEMA. Apicultura Ibérica. Noticias

Un artículo, recientemente publicado en la revista PlosOne, ha puesto en evidencia que la destrucción de las bacterias intestinales de la abeja debido a los tratamientos con antibióticos, podría aumentar la vulnerabilidad de estas a Nosema ceranae.

En el estudio han participado científicos del Laboratorio de Investigación Apícola del USDA-ARS, la Universidad de Agricultura y Bosques de Fujian (China), el Instituto de Investigación Apícola de China y el Centro de Investigación Apícola Carl Hayden, en Tucson (Arizona).

80 ORGANIZACIONES EUROPEAS EXIGEN LA PROHIBICIÓN TOTAL DE LOS INSECTICIDAS DAÑINOS PARA LAS ABEJAS. Apicultura Ibérica. Noticias

80 organizaciones europeas se han unido para exigir a la Unión Europea que prohíba total y urgentemente tres insecticidas neonicotinoides altamente tóxicos para las abejas: imidacloprid, clotianidina y tiametoxam. La Coalición para salvar a las abejas, que nace hoy oficialmente, está formada por asociaciones de apicultura, organizaciones ecologistas, agrícolas y científicas de la mayor parte de la Unión Europea.

En diciembre de 2013, la Comisión Europea restringió el uso de estos insecticidas. Cuatro años después de la prohibición parcial de estas sustancias, nuevos descubrimientos científicos confirman que estas restricciones no son suficientes.

Los próximos 12 y 13 de diciembre, se discutirá en Bruselas una propuesta de la Comisión Europea para ampliar la prohibición a todos los cultivos al aire libre y puede que se pida a los Estados miembros que la voten. Reino Unido, Irlanda y Francia han señalado recientemente que respaldan una prohibición más estricta, pero el resto de Estados miembros aún no han hecho públicas sus posturas.

La propuesta de la Comisión surge de las conclusiones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), que aseguró que el uso de neonicotinoides supone un riesgo para las abejas en todos los cultivos al aire libre, no solo en aquellos que son atractivos para estos insectos. Varios estudios recientes también han mostrado que, en ocasiones, el agua y las flores silvestres contienen neonicotinoides, lo que puede suponer una amenaza para varias especies y para el medio ambiente en general.

La ciencia es clara y contundente: los insecticidas neonicotinoides son una gran amenaza para las abejas y otras especies”, ha afirmado Luís Ferreirim, responsable de Agricultura de Greenpeace España. “El Gobierno español no tiene ninguna razón para no apoyar una prohibición total de los neonicotinoides”, ha concluido Ferreirim.

Evidencias científicas

En noviembre de 2016, la EFSA confirmó que estos neonicotinoides son altamente tóxicos para las abejas, los abejorros y las abejas solitarias, aunque señaló que aún existen lagunas en los datos que impiden una evaluación de riesgos adecuada, en particular para las abejas silvestres. La EFSA también advirtió que las abejas podrían estar expuestas a los neonicotinoides no solo en los cultivos, ya que estos insecticidas se diseminan rápidamente en el medio ambiente, contaminando también las flores silvestres.

Además, la ciencia independiente demostró que la toxicidad de los neonicotinoides va mucho más allá de las abejas melíferas: abejorros, abejas silvestres, otros insectos e incluso otras especies se ven igualmente amenazadas.

Recientemente, se demostró que en un periodo de 27 años se ha dado una disminución drástica del 75% de la biomasa de insectos en las áreas naturales de Alemania. Los autores, aunque no han llegado a una conclusión clara sobre este descenso, lo relacionan con las prácticas de la agricultura industrial, incluidos los usos de plaguicidas. Por otro lado, una actualización reciente de la Evaluación Mundial Integrada sobre el Impacto de los Plaguicidas Sistémicos sobre la Biodiversidad y los Ecosistemas evaluó 500 estudios científicos publicados desde 2014 y confirmó el alto riesgo que estas sustancias plantean, no solo para los insectos, sino también para los vertebrados y la vida silvestre en general.

La Coalición pedirá a todos los estados miembros de la UE que voten a favor de una prohibición total de los neonicotinoides, incluido su uso en invernaderos, ya que la evidencia muestra que los invernaderos no son sistemas cerrados y no impiden fugas y la contaminación ambiental. La Coalición también exigirá que todos los demás plaguicidas químicos se evalúen adecuadamente para determinar su impacto en las abejas, de modo que todos aquellos que sean dañinos se prohíban en la UE. Por lo tanto, los Estados miembros deben aprobar sin demora el documento guía de la EFSA sobre la evaluación de los riesgos para las abejas de 2013.

LA MARCHA STOP VELUTINA CUMPLIÓ CON SUS OBJETIVOS

 El objetivo principal de esta marcha era el de llamar la atención de la sociedad y gobiernos sobre la problemática de la Vespa velutina con el lema: "Vespa velutina, especie invasora, un problema de todos". La Asociación Galega de Apicultura (AGA) y la Confederación en defensa de la abeja en la Cornisa Cantábrica (CODACC) en colaboración con las organizaciones asociadas (ADAPAS, FAPI, FAAC, APIAL y BAMEPE), organizaron del 19 al 23 de octubre la Marcha Stop Velutina, una marcha reivindicativa que recorrió en autobús la Cornisa Cantábrica atravesando las comunidades más afectadas por el avispón asiático.

El autobús Stop Velutina partió el día 19 de octubre de Santiago de Compostela para recorrer durante 5 días la Cornisa Cantábrica hasta llegar a Bilbao. Durante la marcha se fueron uniendo personas y asociaciones de los diferentes lugares por los que pasó, en los que tuvieron lugar actos informativos con la población, colectivos locales, administraciones y una gran concentración apícola en Torrelavega, coincidiendo con la IX Feria Nacional Apícola, donde nos recibieron las autoridades invitadas, entre las cuales estuvo el Presidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla. El viaje incluyó también visitas apícolas y turísticas, para conocer los lugares por los que pasó y compartir experiencias y conocimientos sobre apicultura y la lucha contra la velutina.

 

 

GLIFOSATO: EL PARLAMENTO QUIERE QUE ESTE HERBICIDA QUEDE PROHIBIDO EN 2022

  La Unión Europea ha renovado el 27 de noviembre la licencia del glifosato, el herbicida más usado en la Unión, por cinco años más, hasta diciembre de 2022. El acuerdo, cuya aprobación necesitaba una mayoría cualificada, ha salido adelante con el voto favorable de 18 Estados miembros, 9 en contra y una abstención. La falta de acuerdo entre los Estados miembros el pasado 9 de noviembre obligó a convocar un comité de apelación, quien ha emitido este lunes una "opinión favorable", ante la inminente expiración de la licencia del herbicida, que acababa el próximo 15 de diciembre. Los eurodiputados quieren una eliminación inmediata de este herbicida para uso no profesional y su eliminación gradual de aquí a 2022, cuando recomiendan que la prohibición sea total.

"El voto de hoy demuestra que cuando todos queremos, somos capaces de compartir y de aceptar nuestra responsabilidad compartida en la toma de decisiones", ha destacado el comisario de Salud y Seguridad Alimentaria de la UE, Vytenis Andriukaitis. La aprobación llega después de dos años de intensos debates sobre el herbicida entre los Veintiocho, que generaba preocupación por sus efectos en la salud y el medioambiente.

En 2016, la Comisión Europea propuso volver a autorizar el uso de glifosato en la UE durante los próximos 15 años. Debido a la reticencia de algunos países de la UE, se vio obligada a reducir este período primero a diez y luego a cinco años para lograr la mayoría necesaria entre los Estados miembros para apoyar la renovación.

Alemania, que se había abstenido en la última votación, ha cambiado este lunes su voto a un sí, tras recibir garantías de que el herbicida no afecta al bienestar animal. Su voto a favor, junto al de Reino Unido, España y Polonia, entre otros, ha permitido inclinar la balanza y dar luz verde a la renovación del glifosato. La mayoría cualificada requería que el acuerdo fuera aprobado por el 55% de los países, al menos 16, que representasen el 65% de la población de la UE. Además de Francia, otros Estados como Italia, Bélgica y Grecia han votado en contra. Portugal ha sido el único país que se ha abstenido. Bélgica ha deplorado la renovación de la licencia del herbicida y ha anunciado que se pondrá en contacto con otros países que lo han rechazado para buscar alternativas.

 

Opinión ciudadana

En paralelo, una iniciativa ciudadana europea logró 1,3 millones de firmas para prohibir el glifosato y proteger a las personas y al medio ambiente de los plaguicidas tóxicos.

"El glifosato causa impactos ambientales desastrosos, está diseñado para matar plantas indiscriminadamente", explicó la representante de los ciudadanos Franziska Achterberg en la audiencia del pasado 20 de noviembre en el Parlamento.

En marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificó el glifosato como probablemente carcinogénico para los humanos, una evaluación que no comparten la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA).

En opinión de Achterberg, la evaluación de la EFSA y la ECHA se basó en gran medida en revisiones patrocinadas por la industria.

¿Es seguro el glifosato que produce Monsanto?

El glifosato es el herbicida más ampliamente utilizado en el mundo, sin embargo preocupa su impacto en la salud humana.

Ante las acusaciones de que existían avales científicos dudosos sobre la seguridad de su principal herbicida, Monsanto fue invitada a explicarse en una audiencia organizada por las comisiones parlamentarias de Medio Ambiente y Agricultura el 11 de octubre.

Hay documentos que muestran claramente una historia de engaño por parte de Monsanto, asegura Carey Gillam, una periodista de investigación de “US Right to Know”, una ONG que se centra en asuntos relacionados con los sistemas alimentarios. Gillam sostiene que la compañía ha establecido redes de científicos estadounidenses y de la UE para manipular a los políticos y presionar en favor del glifosato bajo la apariencia de entidades independientes. Los representantes de la compañía se negaron a comparecer ante los eurodiputados, con el argumento de que la audiencia no era "un foro apropiado" para abordar el tema. La Conferencia de Presidentes prohibió en consecuencia la presencia de lobistas de Monsanto en el Parlamento.

Los documentos de Monsanto, los correos electrónicos internos y los documentos que la empresa se vio obligada a revelar en los tribunales estadounidenses que investigan los vínculos entre el glifosato y el cáncer de sangre, habían puesto en duda la credibilidad de varios estudios patrocinados por Monsanto, afirmaron los eurodiputados en junio de 2017.

Los estudios formaron parte de las pruebas utilizadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) para evaluar la seguridad del glifosato.

En 2016, una compañía alemana de productos farmacéuticos y plaguicidas, Bayer ofreció 66.000 millones de dólares para comprar la estadounidense Monsanto. El acuerdo está ahora bajo el escrutinio de los abogados de la competencia de la Comisión. La fusión crearía el grupo más grande del mundo de plaguicidas y semillas en lo que ya es una industria muy concentrada a nivel mundial.