Realidad actual

En Navarra, a diferencia de otras comunidades, la mayoría de las explotaciones apícolas son manejadas por aficionados, personas que ejercen otra actividad profesional o jubilados, que cuidan un número reducido de colmenas porque les gusta la actividad y así obtienen miel para consumo familiar o, en algunos casos, obtener unos ingresos complementarios. Por ello, la edad media de los titulares es elevada, aunque en los últimos años se está produciendo un relevo generacional, debido fundamentalmente a la modernización del material empleado (tipo de colmena, uso de láminas de cera estampada, material de extracción, etc.), la existencia de una asociación de apicultores, el impulso a la formación y el creciente interés por la naturaleza y los productos saludables. 

Importancia del sector

Debemos hacer una clara distinción entre el beneficio buscado por el apicultor como fruto de su trabajo, centrándose casi exclusivamente en la obtención de miel (otras producciones típicas de la colmena, como pueden ser el polen, la jalea real o el propóleo, apenas son aprovechadas en Navarra, debido fundamentalmente a esa falta de profesionalización que hemos indicado), y la importancia que supone la existencia de abejas para el medio natural. Si nos gusta la naturaleza nos daremos cuenta de que las plantas silvestres, árboles y cultivos necesitan polinización, y que ésta se produce principalmente mediante la colaboración de insectos polinizadores (es la forma más frecuente y la que necesitan la mayoría de los cultivos), o por medio de otros agentes como el viento (frecuente entre especies forestales), el agua (en plantas acuáticas y tropicales), pájaros, etc.
 
El uso de abejas en la polinización de cultivos es práctica común en árboles frutales (almendros, cerezos, melocotoneros, perales, manzanos, etc.), algunas oleaginosas como la colza y el girasol, leguminosas forrajeras como la alfalfa y el trébol, la zanahoria, cebolla, pepino, melones, y en otros cultivos como el algodón, el pacharán, etc. Dentro de la polinización realizada por insectos, debemos destacar a la abeja melífera como el principal vector de los granos de polen que van a permitir la fecundación de las flores. Se estima que un 80% de la polinización por insectos es realizada por la abeja, quedando el resto a cargo de otros insectos como las mariposas, moscas, escarabajos, etc.
 
Por ello, si entendemos la importancia de éste sector productivo desde un punto de vista meramente económico y de cuánto supone la actividad apícola a la producción final agraria, saldremos mal parados, pero, llegados a este punto deberíamos plantearnos la siguiente pregunta: ¿Qué sería de los bosques, montes y praderas sin la presencia de nuestras abejas? La respuesta es sencilla. Como hemos comentado, la mayoría de la cubierta vegetal existente necesita la presencia de insectos polinizadores para realizar la fecundación de sus flores y, por tanto, sin el trabajo de éstos, la vegetación prácticamente desaparecería, y con ella la mayoría de las especies de fauna silvestre. Todo un caos. Ninguna otra actividad ganadera puede competir con la apicultura en la conservación y mejora del medio natural y en el cuidado del paisaje, sin olvidarnos también que ayuda a fijar población en el medio rural.
 
Una pregunta hecha una vez a un apicultor fue respondida de la siguiente forma: ¿El mejor amigo del hombre? La abeja. Su miel ha alimentado al ser humano desde la prehistoria, su cera sirve para crear velas y el propóleo que recoge de las plantas se usa en productos farmacéuticos. ¿Más?

Datos de explotaciones

Nº explotaciones asociadas: 515.
Apicultores profesionales: 20.
La ubicación de los colmenares abarca toda la geografía Navarra, encontrándose mayor número de colmenas en Tierra Estella y Navarra Media.

Podemos decir que la distribución de los asentamientos en Navarra es uniforme, existiendo colmenares por toda la geografía, aunque el menor censo corresponde a la Ribera, probablemente por la sequedad del clima, con unos veranos muy rigurosos y secos que hacen que la campaña apícola sea muy corta. En la zona norte abundan los asentamientos de pequeño tamaño, debido a la orografía montañosa del terreno que imposibilita o dificulta la existencia de un número grande de colmenas, tanto por la escasez de terreno llano, como por la ausencia de grandes floraciones para aprovechamiento apícola. Las explotaciones de mayor tamaño se ubican en la zona media de la comunidad autónoma.

Datos del ganado

Nº colmenas socios: 20.205 (datos a 30/09/24)
Nº colmenas de apicultores profesionales: 8.495
Media colmenas/explotación: 39
Media colmenas/explotación profesional: 400

Producciones

La producción de Navarra supone tan solo el 1% de la producción nacional, lo que da una idea del tipo de apicultura que se desarrolla en nuestra comunidad. La cosecha de miel producida por colmena y año es muy variable dependiendo fundamentalmente de la climatología de cada temporada, situándose entre los 10-14 kilos en colmenas estantes.
 
La comercialización de las mieles se produce fundamentalmente en venta directa al consumidor (supone entre un 70-80% de la venta total), quedando una pequeña proporción para ser distribuida mediante el comercio minorista (20-30%). No existe distribución a través de grandes superficies.
 
El tipo de miel producida es variable en cada campaña, pero puede estimarse en un 60% multifloral y un 40% monofloral (romero, tomillo, acacia, castaño, bosque, brezo).
 
La obtención de diferentes mieles está asegurada por la gran diversidad geográfica, y por tanto de vegetación, existente en Navarra (climas cantábrico y mediterráneo y la gradación existente entre ellos). Así se posibilita la producción de mieles monoflorales típicas de montaña, como la acacia, el castaño y el brezo, y otras predominantemente mediterráneas, como el romero, tomillo, escobizo, espliego y mielatos de encina. Eso sí, la abundancia de unas u otras, o el predominio de las monoflorales o multiflorales depende, casi exclusivamente, del tiempo climatológico del año en curso. Lo mismo podemos comentar de la generosidad o escasez de las cosechas; un año con precipitaciones bien repartidas y buenas temperaturas posibilitará una buena producción, mientras que un año con adversidades climatológicas, ya sea por carencia o exceso de lluvias, frío, calor extremo, etc. harán que casi todo el trabajo y esfuerzo realizado durante el año sea en vano.

Instalaciones modernas

En la actualidad, y a diferencia de otras regiones españolas, la colmena predominante en los colmenares navarros es la Perfección o “Langstroth”, modelo de desarrollo vertical en la que cuando es necesario más espacio, éste se añade hacia arriba a modo de rascacielos aportando nuevos elementos llamados alzas en los que las abejas van acumulando las reservas en forma de miel. Otro modelo de colmena movilista usado en la zona de montaña es la Industrial o “Dadant”, de medidas similares a la anterior sólo que la cámara de cría es algo más alta y cuando es necesario añadir más espacio se proporciona en forma de medias alzas.
 
Las medias de producción que pueden alcanzarse con este tipo de colmenas son de unos 30-40 kilos, siempre y cuando se realicen trashumancias en busca de nuevas floraciones una vez agotadas las existentes en las inmediaciones del colmenar. De todos modos, en los últimos años las producciones se sitúan muy por debajo de la indicada, debido fundamentalmente a la climatología adversa que estamos sufriendo y al abuso de los productos fitosanitarios empleados en agricultura.

Datos del sector en España

En otras regiones con mayor censo de colmenas y mayor número de profesionales, predomina el uso del modelo Layens, colmena que tiene como única ventaja la de ser adecuada para realizar trashumancias. La renovación de cera, limpieza de mieles, adecuación del espacio para la invernada, o la facilidad para realizar los tratamientos contra varroa quedan en clara desventaja frente a los modelos de colmena de desarrollo vertical.

España es el país europeo que más colmenas tiene, con un censo aproximado, según datos del REGA de marzo de 2024, de 2,8 millones, que suponen el 16% del censo total. Cuenta 36.893 explotaciones, de las que el 17% son profesionales (manejan el 80% de las colmenas del censo existente). Hay que señalar que el número de explotaciones apícolas ha aumentado en torno al 55% desde el año 2010.
 
La producción de miel en 2023, según datos del MAPA, fue de 27.423 tn (supone una media de 9,8 kilos por colmena), volumen que viene reduciéndose en los últimos años como consecuencia de las malas condiciones climáticas y a los conocidos problemas sanitarios.

El 60% de la producción nacional se concentra en cuatro CCAA, Andalucía (14,4%); Castilla-León (16%); Comunidad Valenciana (16,6%) y Extremadura (13%).

El consumo se sitúa en los 650 gr per cápita y año.

El sector apícola español supone alrededor del 0,44% de la producción final ganadera, con un valor anual de producción de unos 62 millones de euros.

Comercio exterior

El volumen de importaciones en 2023 alcanzó las 31.380 tn, con Portugal, Argentina y China como principales países de salida. Las exportaciones sumaron las 27.762 tn, siendo Francia, Alemania, Italia y Portugal los principales países receptores.

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