El sector apícola español afronta una nueva campaña apícola llena de dudas ya que, por un lado, debe hacer frente a una climatología cada año más cambiante y por otro, el mercado seguirá recibiendo mieles de baja calidad a precios muy bajos.
Los problemas que produce el cambio climático alteran los ciclos de las abejas, que crían cuando no deben y se encuentran de repente sin recursos alimenticios. Los apicultores deben aumentar las revisiones y alimentar más a sus colmenas para garantizar que superan estos desajustes. A pesar de todos esos esfuerzos, las pérdidas de colonias en invierno serán seguramente fuertes, igual que en los años pasados: los investigadores del Centro Apícola de Marchamalo hablan de mortalidades que llegan al 40% en los últimos inviernos.
En cuanto a la importación de mieles preocupa el mercado ucraniano, que enviará todavía más miel al territorio comunitario. Lo hará gracias a que la UE ha aumentado la cuota de miel ucraniana que entra sin aranceles de 6.000 a 35.000 toneladas anuales, suponiendo un incremento del 538%. En 2024, Ucrania ya envió a la UE 53.958 toneladas de miel, un 31 por ciento de la que importa la eurozona. Esta miel llega a un precio medio de 1,75 €/kg, muy por debajo de los costes de producción en España, que superan los 3 €/kg, según las organizaciones agrícolas.
Esta situación, que entidades como COAG consideran “competencia desleal”, supone una gran incertidumbre para los apicultores españoles, que ven cómo sus costes aumentan mientras los precios de su producto se mantienen muy bajos.
Además, el sector mira con temor a los cambios en la Política Agraria Común (PAC) para el periodo 2028-2034. Bruselas plantea un presupuesto único por Estado, con un recorte del 22% respecto al periodo 2021-2027, desconociendo cómo afectará a las actuales ayudas específicas para la apicultura (Intervención Sectorial Apícola y ayuda agroambiental).
Por si fuera poco, la posible ratificación del acuerdo comercial con MERCOSUR, pone otra nota de incertidumbre. Si finalmente entra en vigor, las mieles argentinas, chilenas y brasileñas tendrían vía libre hacia los mercados europeos.