El problema de las mieles fraudulentas es uno de los que más preocupa a los apicultores en toda Europa. Tanto, que acaban de llevar a cabo movilizaciones en varias ciudades y, además, se ha logrado un cambio en la normativa europea de etiquetado de mieles. Esta preocupación ha calado en la comunidad científica, que responde a la demanda del sector con una profusa investigación en este aspecto.
El equipo formado por Isabel Escriche, de la Universidad Politécnica de Valencia ha analizado siete mieles frecuentes en los supermercados y ha demostrado que seis de ellas estaban mal etiquetadas: no tenían el origen geográfico que indicaba la etiqueta. Dicho de otra forma: se hacían pasar por lo que no eran.
De las siete mieles analizadas, solo una de ellas llevaba la etiqueta de ser “exclusivamente española”. Así lo confirmó el laboratorio, que encontró en ella mieles de la zona mediterránea española. En cambio,las otras seis eran mezclas de mieles y en todas se indicaba que el país principal de la mezcla era España, cuando el análisis probó que no era así en ninguno de los casos.
“El estudio revela que, en muchos casos, la información del análisis del polen no concuerda con la que pone en el tarro”, apuntaba la investigadora, “pero lo más característico es el orden en el que aparecen los países”.
El trabajo tiene un gran rigor, puesto que los análisis se han llevado a cabo con varias técnicas, lo que no deja lugar a dudas y demuestra lo habitual que es el fraude en las mieles que ofrece la gran distribución alimentaria.
Normas ISO para la miel
Este trabajo se suma a otros que inciden en la necesidad de reforzar las medidas de control y detección de mieles fraudulentas. Un ejemplo fue la conferencia de María Teresa Sancho, investigadora de la Universidad de Burgos, que expuso cómo serán las normas ISO para la miel.
En su presentación, esta experta en mieles, planteó las bondades de contar con una normativa ISO que estandarice a nivel internacional qué es la miel y qué no. Sancho explica que los apicultores podrán acogerse a esta norma de forma voluntaria. Los que lo hagan, podrán incluir en su etiquetado que la miel que producen cumple con las normas ISO, lo que reforzará la confianza de los consumidores y establecerá barreras frente a la miel de mala calidad o los fraudes.
Actualmente, ya están en vigor las reglas ISO de propóleos, polen y jalea real y se espera que en breve se aprueben las de la miel.
Febrero 2025