Noticias de noviembre 2019

UN ESTUDIO DESCUBRE QUE LAS ABEJAS PUEDEN RECONOCER UN NÚMERO LIMITADO DE ROSTROS HUMANOS.

Un nuevo estudio publicado en Frontiers in Psychology muestra que insectos como la abeja europea (Apis mellifera) y la avispa común (Vespula vulgaris) usan mecanismos de procesamiento visual similares a los de los humanos, lo que permite reconocer rostros humanos.

La investigación ha sido liderada por el Centre de Recherches sur la Cognition Animale de la Universidad de Toulouse en Francia, y en él han participado también investigadores del Institut für Zoologie III de la Universidad Mainz en Alemania, de la Universidad de Colonia, en Alemania y del Royal Melbourne Institute of Technology y la Universidad Monash en Australia.

En las pruebas realizadas se entrenaron abejas y avispas individualmente proporcionando recompensas de sacarosa. Los resultados mostraron que, a pesar de que estos insectos no tienen una razón evolutiva para procesar rostros humanos, sus cerebros aprenden a reconocerlos de manera confiable al crear representaciones ‘holísticas’ de las imágenes complejas. Ponen características juntas para reconocer un rostro humano específico.

En declaraciones recogidas por La Vanguardia, uno de los investigadores, Adrian Dyer, apunta: “Lo que faltaba era una comprensión de si esto se llevaba a cabo en insectos debido a la simple interpretación de las características faciales individuales, o al uso de una interpretación más compleja de “imágenes completas” -tratamiento holístico de la cara- como sucede en los humanos”. “Ahora sabemos que los cerebros pequeños de insectos pueden reconocer confiablemente al menos un número limitado de caras. Esto sugiere que en los humanos, la ventaja de nuestro gran cerebro puede ser la gran cantidad de individuos que podemos recordar”, expone Dyer.

 

LOS CONSUMIDORES SEGUIRÁN SIN SABER EL ORIGEN DE LA MIEL

 

La Comisión Europea rechaza el proyecto de Agricultura donde se exigía que figurase en la etiqueta, no solo la procedencia de la misma, sino el porcentaje de miel de cada país. El País. 17/11/19

Los consumidores españoles seguirán sin poder saber cuándo adquieran un tarro de miel el porcentaje de materia prima procedente de cada país. La culpa la tiene un dictamen de la Comisión Europea por el que se rechazó el proyecto de real decreto del Ministerio de Agricultura donde se exigía que figurase en la etiqueta, no solo la procedencia de la misma, sino el porcentaje de miel de cada país, recogiendo las demandas de los productores. El Ministerio elabora ahora una nueva disposición que no entrará en vigor hasta el próximo 20 de enero.

Recogiendo las directrices comunitarias, los industriales cuando envasen una miel con mezcla de varios países, deberán poner en sus etiquetas los puntos de origen, pero no tienen la obligación de ordenar esa lista en función del volumen de materia prima procedente de cada país. Tampoco tendrán la obligación de poner el porcentaje de materia que viene de cada nación.

Las cooperativas agroalimentarias denuncian que, con esa normativa, en la práctica un tarro con un 1% de miel española y un 99% procedente de china podrá ser etiquetada simplemente como “Miel china y española”, lo que, en su opinión, supone un fraude para el consumidor.

Desde 2003, la regulación en el etiquetado de la miel contemplaba la obligación de que en la misma se informara si se trataba de miel procedente de la Unión Europea, de terceros países o de la UE y de terceros países, lo cual no aportaba ninguna transparencia a los consumidores.

Ante las demandas de los productores españoles, Agricultura intentó su modificación con el fin de defender los intereses de los productores nacionales aportando una mayor información en el etiquetado con uno proyecto de real decreto, ahora devuelto por Bruselas. España importa anualmente una media de más de 30.000 toneladas de miel, de las que la partida más importante corresponde a la procedente de China, que llegó en 2015 a las 17.000 toneladas, desplazando las importaciones desde otros países como Argentina, que se mantiene por encima de las 10.000 toneladas.

España tiene una producción media de 30.000 toneladas de miel que realizan más de 30.000 apicultores con 2,8 millones de colmenas, aunque el grueso de la producción se concentra en unos 5.500 apicultores profesionales. Exporta más de 20.000 toneladas de miel de calidad, especialmente al resto de la UE y a países árabes.

Desde el sector se vienen denunciando reiteradamente las importaciones de mieles de baja calidad barata a menos de dos euros, frente a unos costes medios de la producción en España de 2,7 euros por kilo. Según las organizaciones agrarias, desde la campaña 2015-2016 el precio de la miel en origen acumula una caída cercana al 40%.

 

UN ENTOMÓLOGO AFIRMA TENER PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE «ABEJAS» EN MARTE.

ABC Ciencia. 20/11/2019

William Romoser, profesor emérito de la Universidad de Ohio, afirma que las fotos enviadas por los diferentes rovers que investigan el planeta rojo muestran indicios de fósiles y seres vivos parecidos a insectos e incluso reptiles.

A la vez que los científicos buscan indicios de vida pasada o presente en Marte a través de los datos que proporcionan misiones sobre el terreno como la del rover Curiosity, el entomólogo y profesor emérito William Romoser, de la Universidad de Ohio, hace lo propio mirando fotografías. Y ha llegado a una conclusión cuando menos sorprendente.

El científico afirmó en la reunión nacional Americana de Entomología en St. Louis, Missouri (EE.UU.), que pueden verse seres parecidos a abejas y reptiles en las imágenes enviadas por los distintos robots exploradores. “Ha habido y todavía hay vida en Marte”, aseguró durante la reunión Romoser, especializado en arbovirología y entomología general y médica. A su juicio, después de analizar durante varios años las imágenes del planeta rojo disponibles en internet concluye que existen no solo fósiles, sino también grandes criaturas aún vivas. Ahí queda eso. Para este investigador, los que esperaban encontrar vida microbiana se quedan cortos.

Existe una aparente diversidad entre la fauna marciana tipo insecto que muestra muchas características similares a los que viven en la Tierra y que se incluyen dentro de los grupos avanzados. Por ejemplo, existe presencia de alas, flexión de las mismas, deslizamiento y vuelo ágil, así como patas con diferentes estructuras”, explicó Romoser.

El profesor emérito señala que si bien los rovers marcianos, particularmente el Curiosity, han estado buscando indicadores de actividad orgánica, hay una serie de fotos que muestran claramente las formas de insectos y reptiles. Según dice, numerosas fotos muestran imágenes en las que se pueden seleccionar segmentos corporales de artrópodos, junto con patas, antenas y alas, y uno incluso parece mostrar a uno de estos seres en pleno vuelo.

La investigación, que aún no ha sido revisada por pares pero cuyo resumen se encuentra en la web de la Universidad de Ohio, tiene como base el estudio de las imágenes variando los parámetros fotográficos, como el brillo, el contraste, la saturación, la inversión, etc. No se agregó ni eliminó contenido. Además se tuvo en cuenta el entorno, la claridad de la forma, la simetría corporal, su segmentación en diferentes partes, así como formas repetitivas, restos óseos y observación de formas cercanas entre sí. También se analizaron posturas particulares, la evidencia de movimiento, el supuesto vuelo o la interacción aparente según lo sugerido por las posiciones relativas, así como supuestas evidencias de «ojos brillantes» que se consideraron consistentes con la presencia de formas vivas.

«Un exoesqueleto y apéndices articulados son suficientes para establecer la identificación como un artrópodo. Tres regiones del cuerpo, un solo par de antenas y seis patas son tradicionalmente suficientes para establecer la identificación como “insecto” en la Tierra. Estas características también deberían ser válidas para identificar un organismo en Marte como insecto. Sobre estas bases, se pueden ver formas artrópodas, parecidas a insectos en las fotos de los rovers de Marte», señaló Romoser, que primero identificó las imágenes más claras para luego buscar patrones parecidos en otras menos evidentes.

Romoser observó comportamientos diferentes de vuelos en varias imágenes: unas parecen abejorros y otras son similares a las abejas carpinteras de la Tierra. Algunas intentan refugiarse y otras anidar en cuevas. Por otro lado, aseguró haber encontrado una criatura fosilizada parecida a una serpiente.

 

Dilatada trayectoria

Romoser, quien fue profesor de entomología en la Universidad de Ohio durante 45 años y cofundó su Instituto de Enfermedades Tropicales, también pasó casi 20 años como investigador de enfermedades transmitidas por vectores en el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de EE. UU. Entre 1973 y 1998, fue autor y coautor de cuatro ediciones del libro de texto «The Science of Entomology», muy utilizado en enseñanza.

Romoser señaló que las interpretaciones de criaturas parecidas a insectos y reptiles que describe pueden cambiar a medida que evoluciona nuestro conocimiento de la vida en Marte, pero que el gran volumen de evidencias es abrumador.

 

Evidencia de agua

«La presencia de organismos metazoicos superiores en Marte implica la presencia de fuentes y procesos de nutrientes y energía, cadenas y redes alimentarias y agua como elementos que funcionan en un entorno ecológico viable, aunque extremo, suficiente para sostener la vida», señaló.

Además asegura haber encontrado «casos sugestivos de agua estancada o pequeños cursos de agua con meandros evidentes y con el desenfoque esperado de pequeñas rocas sumergidas, rocas emergentes más grandes, un área de banco húmedo y un área más seca más allá del área húmeda». La evidencia de agua en Marte se ha indicado en otras ocasiones, sobre todo grandes masas de agua de la antigüedad. Sin embargo, no hay pruebas de lo que asegura haber hallado Romoser. No parece importarle, porque él afirma que sus análisis sirven de «base sólida» para formular «muchas preguntas biológicas, sociales y políticas», así como «una justificación sólida para futuros estudios». Probablemente, su audiencia se quedó de piedra al escucharle, quizás como las criaturas que dice ver en Marte.