Noticias de septiembre

UNA ABEJA PARA TODAS Y TODAS PARA UNA. Un nuevo estudio demuestra cómo los enjambres reaccionan como superorganismos inteligentes gracias al comportamiento individual de cada abeja.

 

Los insectos socialescomo las hormigas y las abejas se caracterizan porque la respuesta de cada individuo genera una reacción colectiva emergente y el grupo se comporta como un superorganismo. La última prueba la presenta el equipo de Orit Pelegen la revista Nature Physics mediante una serie de experimentos con enjambres de abejas a las que sometieron a distintas condiciones para observar la reacción colectiva. Y la respuesta de las abejas fue anteponer el bien del grupo por encima del que cada una de ellas.

El trabajo consistió en tomar distintos enjambres en el momento de trasladar la colonia, un periodo en el que todos los individuos forman grupos que se apelotonan en distintas superficies, a menudo colgando en forma de cono invertido. Los investigadores consiguieron que estos grupos se colocaran en una superficie móvil que podrían hacer vibrar y sacudirse en distintas amplitudes, frecuencias y duraciones, mientras ellos observaban el comportamiento individual de cada abeja y la respuesta colectiva del grupo.

A medida que la plataforma sobre la que se encontraba el enjambre se sacudía de un lado a otro, este cambiaba de forma para conseguir amortiguar el impacto, de la misma manera que lo hacen de manera natural en su entorno cuando se ven afectadas por el viento o los cambios de temperatura. Los autores descubrieron que el movimiento horizontal provocaba que las abejas se auto organizaran en estructuras más planasque son más estables mecánicamente que la forma cónica inicial, minimizando así el estrés de todos la colonia.

La parte más interesante es que los autores monitorizaron el movimiento individual de varias abejas, que respondieron avanzando hacia la zona de mayor estrés mecánico, a pesar de que no era el mejor lugar para estar para cada una de ellas. Este comportamiento altruistaprovocó un beneficio para el grupo y las interacciones físicas generaron ese comportamiento de aparente inteligencia colectiva. Estos resultados confirman la idea ampliamente aceptada de que el comportamiento colectivo de los insectos sociales surge de la interacción a partir de respuestas individuales y es un comportamiento emergente de reacciones individuales en las que tiene más importancia el grupo que el individuo.

Referencia: Collective mechanical adaptation of honeybee swarms (Nature Physics)

 

DESCUBREN QUE LOS NEONICOTINOIDES ACTÚAN COMO ANTICONCEPTIVOS SOBRE LOS ZÁNGANOS. Están presentes en los insecticidas e intervienen en el declive de las poblaciones de polinizadores.

 

Desde hace ya algún tiempo, existe una complicada relación entre insecticidas, insectos polinizadores y plantas. Estos compuestos se idearon para acabar con las plagas que aniquilaban los cultivos, si bien se han convertido en una pesadilla para los polinizadores, de los que dependen tres cuartas partes de los cultivos del mundo, según los últimos informes.

Uno de los polinizadores más importantes son las abejas melíferas, que se están muriendo debido al uso de insecticidas neonicotinoides, como bien conocen en Francia, país en el que el pasado 1 de setiembre entró en vigor la prohibición genérica de utilización de los cinco insecticidas neonicotinoides empleados en agricultura.

Se trata de una prohibición aclamada por los apicultores y su aplicación se prevé también en otros países como Canadá, pues atacan el sistema nervioso central de los insectos, llegando a provocar su muerte.

No obstante, un estudiopublicado el pasado mes de julio en la revista especializada Proceedings of the Royal Society denota que, además, estos compuestos actúan como anticonceptivos sobre los machos, ya que reducen en un 39 % la cantidad de espermatozoides vivos y, con ello, su viabilidad espermática.

Esto, sumado al hecho de que, ya de por si, en los machos sanos, hay menos de un uno por ciento de posibilidades de que la reproducción sea exitosa, justifica la preocupación de los expertos por la desaparición de los polinizadores.

Por todo ello, la Unión Europea implementó una prohibición total de tres de estos productos químicos a principios de 2018, aunque ya estaban sometidos a restricciones desde el año 2013 en aplicación del principio de precaución.

Pero esto podría causar aún más problemas a las abejas, ya que, según un estudiopublicado el mes pasado en la revista Nature, los compuestos que podrían sustituirlos –principalmente el sulfoxaflor- tendrían un efecto similar al de los neonicotinoides sobre los insectos.

Y es que este actúa como una neurotoxina que afecta también al sistema nervioso central de las abejas, con lo que, si quieren asegurar su devenir, deberán ubicar sus colmenas cerca de prados plagados de flores y no de explotaciones de maíz, soja u otros cultivos.

Artículo científico de referencia:

Straub, L. et al. Neonicotinoid insecticides can serve as inadvertent insect contraceptives. Proceedings of the Royal Society B, 2018. DOI: 10.1098/rspb.2016.0506

 

EL POLÉMICO HERBICIDA GLIFOSATO, CREADO POR MONSANTO, TAMBIÉN DAÑA A LAS ABEJAS. Los insectos expuestos al herbicida pierden parte de las bacterias intestinales beneficiosas y son más fácilmente atacadas por los patógenos

 

El glifosato, el herbicida más utilizado en el mundo, sigue acumulando indicios en su contra. Además de los diversos estudios sobre la posible relación con cáncer en humanos, una investigación publicada esta semana en la prestigiosa revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS) indica que glifosato puede estar perjudicando también a las abejas.

La capacidad del glifosato para matar las hierbas perjudiciales para los cultivos fue descubierta en 1970 por John E. Franz, de la multinacional Monsanto (empresa que explotó la patente en exclusiva durante más de dos décadas). El uso de este producto fue considerado inocuo para las personas y los animales silvestres hasta los años 1990, cuando empezaron a aparecer estudios sobre efectos perjudiciales.

En 2015, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, por las siglas en inglés), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, incluyó al glifosato en la lista de productos “probablemente cancerígenos en humanos” (categoría 2A de la IARC). Estudios realizados por otras entidades, como Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, consideran improbable que el glifosato tenga efectos para la salud pero la polémica se mantiene más viva que nunca a escala mundial.

Los datos que presentan esta semana en PNAS, investigadores de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos) indican que la exposición a glifosato altera la comunidad microbiana en el sistema digestivo de las abejas, haciendo que estos insectos sean más vulnerables a las infecciones.

Esta hipótesis agrega otra posible razón -aunque no sea la única- para la alarmante disminución de las abejas melíferas en algunas partes del mundo; sin descartar que pueda tener efectos igualmente negativos en otros insectos polinizadores como los abejorros.

El glifosato mata las plantas al bloquear una enzima que usan para producir varios aminoácidos, componentes básicos de las proteínas. Los animales no producen este tipo concreto de enzimas y por tanto no deberían estar afectados por el glifosato. En cambio, algunas bacterias sí que producen las enzimas que se ven afectadas por el glifosato y estas bacterias viven en el sistema digestivo de algunos animales.

Los autores del estudio que ahora se publica expusieron a decenas de abejas al glifosato, en concentraciones similares a las que se pueden encontrar en campos de cultivo, jardines y bordes de caminos tratados con este herbicida, comparando los resultados con abejas no expuestas a este producto.

Los investigadores pintaron las espaldas de las abejas con puntos de colores para que pudieran ser rastreados y luego recapturados y observaron que en las abejas expuestas al herbicida durante tres días se había reducido significativamente la microbiota intestinal saludable. La especie bacteriana más afectada, Snodgrassella alvi, un organismo que ayuda a las abejas a procesar los alimentos y defenderse de los agentes patógenos.

 

Más afectadas por las infecciones

Las abejas con microbiotas intestinales deteriorados también tenían muchas más probabilidades de morir cuando más tarde se expusieron a un patógeno oportunista, Serratia marcescens, en comparación con las abejas con sistemas digestivos sanos. Aproximadamente la mitad de las abejas con un microbiota saludable seguían con vida ocho días después de la exposición al patógeno, mientras que solo una décima parte de las abejas cuyos microbiotas habían sido alterados por la exposición al herbicida sobrevivieron al patógeno.

Necesitamos mejores pautas para el uso de glifosato, especialmente con respecto a la exposición a las abejas, porque ahora las pautas asumen que el herbicida no daña las abejas; y nuestro estudio muestra que eso no es cierto”, ha detallado Erick Motta, responsable del estudio junto con la profesora Nancy Moran, en declaraciones difundidas por la Universidad de Texas.

Artículo científico de referencia:

Glyphosate perturbs the gut microbiota of honey bees. Erick V. S. Motta, Kasie Raymann, and Nancy A. Moran. PNAS September 24, 2018.

https://doi.org/10.1073/pnas.1803880115

http://www.pnas.org/content/early/2018/09/18/1803880115

Más información en La Vanguardia:

El calvario de las abejas, por Antonio Cerrillo